Le dije a camilo (nombre ficticio), no te imaginas lo que me has enseñado con esta experiencia que estás experimentando. Es difícil, me comentó. No me esperaba una cosa así, pero lo voy a tomar con serenidad. Pili, la vida es un juego.

En este instante sin decirle nada me vino esta reflexión; sí, un juego de ganar y perder, un juego de atacar y sentirse atacado, un juego donde el papel central es la idea de culpa.

Es un juego le contesté , hay que mirar estas experiencias transitorias como un juego para poder trascenderlas.

Con serenidad; no es fácil. La emoción surge, lo que estaba previsto ya no es. Lo que estaba proyectado tampoco. Viene la incertidumbre inesperada, es muy complejo, me comentó.

Colgamos el teléfono y respeté su proceso, aprendiendo y observando como se iba dando cuenta que la vida como el la llama, es un juego.

Es fascinante comenzar a darse cuenta del juego y mirar la idea : ¿Y si fuera cierto que la vida como la percibimos es un juego, un sueño de personajes, pensamientos, interpretaciones e imágenes que proyectamos “afuera” para que otros las actúen?

¿Y si fuéramos conscientes de que éste juego o sueño es para descubrirlo? ¿Para des-hacer el sistema de pensamientos de separación que proyectamos para que “otros” lo actúen, y no nos demos cuenta de que somos el jugador o soñador y no el alfil? ¿Y si, nos volviéramos como niños para indagar y dejarnos sorprender mirando que hay detrás de la idea de que la vida es un juego, o un sueño que estamos soñando?.

Al observar esta idea usando la conciencia, podemos preguntarnos : ¿Quién es el que mueve el alfil o personaje en este juego o sueño?

Nos ahorraríamos mucho años, si usamos este instante para indagar. Me gusta llamar a esta experiencia el “uso de la mente incisiva” para ir adentro, mirar, observar , dar el salto a lo desconocido, a la incertidumbre, sabiendo que somos guiados por esa Fuerza Mayor que nos impulsa a recordar.

Cuando estamos listos, sentimos el impulso. Inicialmente buscamos afuera, en lo externo, en las cosas del mundo de la percepción, en las formas, para luego parar y preguntarnos : ¿Hay otra manera de experimentar y de percibir a vida?.

En este instante llega a mi memoria la enseñanza de un niño de 5 años que recuerda que aún está jugando… Es tan maravilloso ver sus ojos creando el juego, como se lo goza , como lo disfruta. Aún no se le ha olvidado que está jugando.

Hace un par de semanas, estábamos jugando con los juguetes de Mateo (nombre ficticio ), Me invitó a jugar a los buenos y los malos. Me sorprendí con la invitación, pero le seguí el juego. El escogió ser el malo y dijo que yo era la buena. El era quien quería dirigir, no me permitió que yo lo hiciera.

Hábil para escoger el juguete más fuerte y poderoso, para ser el malo, siempre ganaba, así que comencé a ingeniarme la manera de inventar algo en el “juego” para ganarle. Entonces cogí un pañuelo y lo empecé a elevar con mi mano por encima… ¿Qué es eso? Me preguntó con sus ojos bien abiertos, a la expectativa. Me sonreí y le dije: Ah, es algo invisible, poderoso, donde no me puedes atrapar. Fue genial el momento; a él no le gustó, se puso incómodo y dijo un no contundente, porque el era el malo e iba a ganar. Luego se inventó algo también “invisible” y me ganó, nos reímos, y nos reímos un buen rato.

Dejamos de jugar y nos levantamos del lugar. Mateo organizo sus juguetes muy consciente del juego o sueño como a mi me gusta llamarlo. Era consciente de que era él quien dirigía el juego y no el juguete el que lo dirigía a el. Me sonreí con ese pequeño Maestro que magistralmente me mostró su Inocencia en el juego de las imágenes de buenos y de malos. Los adultos lo llamamos victimas y victimarios.

¿Sabemos los adultos que no somos el juguete o personaje como me gusta llamarlo?
¿Nos damos cuenta los adultos que jugamos a diferentes roles de víctimas y victimarios, olvidándonos de que son nuestros propios pensamientos los que generan los personajes (o juguetes) para jugar el mundo de ataque y defensa?

¿Nos damos cuenta los adultos que para olvidar que estamos jugando, utilizamos la culpa para proyectar el juego y creer que somos las fichas o somos los juguetes.?

Mientras sigamos creyendo que somos las fichas que “nos hacen esto y aquello”, se nos olvida que somos el jugador o el soñador; no podremos ser conscientes del juego y seguiremos así repitiendo lo mismo en diferentes escenarios, en la misma rueda dando vueltas, y vueltas, como los ratoncitos hamsters, quejándonos de la proyección, o de lo “que me hacen”.

Así como el niño que ya elige no jugar más a ese juego, el adulto puede comenzar a parar y observar esa idea inteligente que le surge en su mente: ¿La vida tal y como la
Percibo, es un juego?…. Desde esa profunda y honesta pregunta se comienza a abrir la idea de esa otra manera de percibir más allá del juego de la culpa, miedo o idea de escacez.

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Dejo al lector para que investigue, e indague. ¡Ah pero falta un ingrediente!. Así como Mateo jugaba conmigo en total confianza, los adultos tenemos que ser conscientes que hay un amigo “invisible” o sin forma, que nos acompaña todo el tiempo a descubrir el juego, si estamos dispuestos a escucharle. Ese Maestro Interior que nos susurra al oído “todo ya acabo”, eran solo pesadillas, un sueño fútil que no afectó para nada tu Real Identidad y tu Inocencia.

Terminando este blog, me llega un post que me envío una hermana y quiero compartirlo con todos ustedes.

El post dice:

“El Milagro no nos despierta del sueño. Simplemente nos muestra quien es el soñador.
El objetivo del curso no el de despertarnos del sueño – esto ocurrirá automáticamente- El objetivo del curso es establecer que nosotros somos el soñador.”
Palabras de Ken Wapnick – UCDM .-

Un gracias, gracias, gracias, querido lector. Vamos juntos en el despertar de la conciencia.

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