Es hermoso observar el suceder, dejarse llevar, fluir y aprender a no rechazar. La inspiración o estar inspirado es ser consciente del espíritu, experimentar profundamente el instante. Así como cuando éramos niños, que vivíamos experimentando y fluyendo en esa inspiración, en esa comunicación.

Al hacernos adultos se nos va olvidando ese nivel de inspiración, de unicidad… Se diluye, se esconde, se nos olvida y llega un punto en el que ya no sabemos cómo comunicarnos tal cual como nos comunicábamos de niños.

Hace un tiempo, viajé a Australia, y un par de semanas antes de partir escuché el vídeo de Sergi Torres que habla de la inspiración, lo que me recordó esa otra manera de comunicarnos con los niños.

Ya en Australia, a las dos semanas de mi llegada, una amiga de mi hija a quien conocía hace algunos años – hoy en día madre de una niña de 5 años-, nos invitó a desayunar.  Mientras íbamos en el carro hacia el café donde teníamos la cita, mi hija me comentó: “Mami, aquí en Australia les enseñan a los niños que ellos deben saludar, sonreír, darle un beso al adulto, sólo cuando ellos realmente lo sientan. Te digo esto para que no se te haga raro si Charlotte -la hija pequeña de su amiga- no lo hace cuando te vea. Es la forma como están educando hoy en día a los niños en Australia, un poco diferente a otras culturas de otros países.”

Llegamos al café, un lugar con mesas bien decoradas, en una calle tranquila. Los panecillos, frutas, huevos y jugos, eran servidos por personas muy jóvenes y alegres.

Foto tomada de - mustdobrisbane.com

Claude -la amiga de mi hija y mamá de Charlotte- nos estaba esperando en una mesa. Saludé a Claude, miré a Charlotte, le sonreí y nos sentamos.

Charlotte, es alérgica al huevo así que su desayuno fue un tazón de frutas finamente picadas, al tiempo que nosotras comíamos un suculento desayuno multicolor.

Inspiración, el lenguaje de los niños, inspiración, la forma como se comunican. Ese pensamiento regresó a mi cabeza y me quede en silencio un momento, sintiendo, siendo, permitiendo; para unirme luego a la conversación que estaban sosteniendo Claude y mi hija.

En algún momento Charlotte hizo un movimiento de alegría, ya había terminado su tazón de frutas y estaba pintando en un pequeño cuaderno. La miré, agaché la cabeza debajo de la mesa y a los dos o tres segundos volví a salir. Ella hizo lo mismo y ahí tuvimos nuestro primer encuentro: una sonrisa. Jugamos sin decir ni una sola palabra, repitiendo varias veces el juego y la sonrisa.

Me acorde enseguida del vídeo que había visto de Sergi Torres sobre la inspiración y permití fluir en el suceder de ese momento.

De pronto vi que mi hija estaba haciendo uno de esos avioncitos de papel con una servilleta, pero le estaba quedando blandito y no volaba. La mamá le había traído a Charlotte una libreta para que pintara, así que rasgó una hoja para dársela a mi hija quien hizo un avioncito para ella y otro para Charlotte. Luego, comenzaron a enviarse cada una su avioncito a una distancia de menos de un metro, ante lo cual Charlotte comenzó a reír y a reír, y todas reímos también. Experimentando la inspiración y otro nivel de comunicación.

Terminamos el desayuno y al salir a la terraza del café que daba hacia la calle, mientras estábamos ahí esperando a la mamá de Charlotte -que estaba en el baño- le envié a la niña un avioncito que yo tenia en la mano. Estábamos como a dos metros de distancia, ella respondió enviándome el de ella y así estuvimos jugando un buen rato. Un juego sin la necesidad de ganar, ni el miedo de perder, ese que nos recuerda la inspiración.

Charlotte, se reía, estaba llena de alegría, yo me reía, estaba llena de alegría, mientras mi hija miraba un poco sorprendida, observando la escena al igual que la mamá de Charlotte, que hacía rato había llegado. Estuvimos jugando por más de diez minutos… Charlotte no quería irse.

Nos despedimos y salimos en dirección a los carros que estaban como a media cuadra de distancia; mientras estábamos caminando, la niña se me acerca y me da su dulce mano. Me emocioné en ese instante al sentir su ternura, su nivel de comunicación, su inspiración. Le dí mi mano en silencio, en profunda gratitud.  Mi hija y su amiga se miraron y sonrieron.

Las palabras no alcanzan a transmitir el gozo interno de ese instante presente, cuando la inocencia se manifiesta… Caminamos hacia el carro y nos despedimos.

Varios días después, recibí un chat de mi hija, en el que me decía: “Mami, Charlotte le dijo a Claude: la mamá de Andrea es increíble”. Al leerlo me sonreí en profunda gratitud.

Gracias Charlotte por recordarme que la inspiración es una comunicación desde el amor.

Gracias Sergi por recordarme que la inspiración igual que el silencio se manifiestan siempre en el instante presente.

Haz click aquí para ver el vídeo completo

0 Participaciones

Sección Exprésate

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Copyright 2019 Pilar Jaramillo. - Otro sitio realizado por Schutster Digital Media

Chat with us on WhatsApp

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?

Create Account